diciembre 16, 2014

El libro de los muertos (Egipto)

Peri Em Heru, “El Libro de la salida a la luz del día”, es uno de los textos funerarios más antiguos conocido. Su nombre popular, El Libro de los Muertos, se debe al apelativo que le solían dar los antiguos profanadores de tumbas.

Estaba compuesto por un conjunto de dibujos y jeroglifos que, colocado en forma de rollo de papiro en el interior de un sarcófago, deberían indicar al difunto un camino de salida para el alma, reservado para los altos dignatarios del antiguo Egipto.

Se atribuía este texto al dios Thot, más tarde conocido como Hermes Trismegisto, a quien se debe el término "hermético". En el antiguo Egipto, Thot era un dios instructor polivalente, ya que dio a los hombres el conocimiento de los números y la astronomía, la música y la poesía. Pero también era el Conductor de las Almas en el Más Allá.

¡Te saludo, Osiris, Toro de Amenti! ¡Oh rey de la eternidad! Yo soy Dios Grande que acompaña en su ruta la barca celeste. Yo he combatido en tu nombre. Ahora llego para dirigir a tu lado el combate, ¡oh Osiris!....
¡Oh vosotros espíritus divinos que abrís la senda y apartais los obstáculos, franquead a mi alma el sendero hacia la morada de Osiris....
“Yo estoy en el ayer y conozco el mañana, dueño soy de renacer una segunda vez si quiero realizarlo”.

El intrincado viaje iniciático de ultratumba tenía como colofón la prueba del peso del alma. O, mejor dicho, del corazón, ya que era este órgano (simbólico) el que era pesado ante Osiris y 42 jueces divinos. En una balanza, debía equilibrarse con el peso de una pluma (Ma’at), símbolo de la justicia y la verdad. Según a qué lado cayese la balanza, el alma del difunto era recompensada con la vida eterna, al lado de los dioses, o era entregado a un monstruo llamado Ammit.



Se conocen tres versiones de este texto:

  • La versión heliopolitana, redactada por los sacerdotes de Heliópolis para los faraones, se encuentra en algunos sarcófagos, estelas, papiros y tumbas de las dinastías XI, XII y XIII, aunque la esencia proviene de escritos primitivos. Netamente solar, promueve la teología del dios Ra.
  • La versión tebana, escrita en jeroglíficos (y luego en hierático) sobre papiros, esta dividida en capítulos sin un orden determinado, aunque la gran mayoría tienen un título y una viñeta. Usada durante las dinastías XVII, XVIII, XIX, XX y XXI ya no solo por los faraones sino también por ciudadanos particulares.
  • La versión saita dio lugar a su máxima expresión en la Dinastía XXVI de Egipto, en donde se fijaron el orden de los capítulos, que van a permanecer invariables hasta el final del período Ptolemáico.

edición online en inglés

Programa de radio Polvo eres (5 min.)

octubre 20, 2014

Documental: Carlomagno y el Sacro Imperio Romano



Sin duda una de las figuras históricas más relevantes es la de Carlomagno. De él se ha escrito: "...considerado, no sólo como el fundador de las monarquías francesa y alemana, sino también como el padre de Europa: su imperio unificó por primera vez la mayor parte de Europa Occidental desde la caída del Imperio Romano, y el renacimiento carolingio estableció una identidad europea común". Sin embargo, para muchos, a pesar de su importancia, su figura es desconocida. Este documental tratará de acercarnos al Sacro Imperio Romano y a su artífice: Carlomagno.


Documental de la serie Dinastías, emitida por el Canal de Historia



Breve Historia de Carlomagno y el Sacro Imperio Romano Germanico. Juan Carlos Rivera Quintana (Nowtilus)

Poco es lo que se ha escrito sobre uno de los hombres más relevantes de la historia, quizá por los prejuicios que arrastra, incluso para los estudiosos, la Edad Media. Considerada unánimemente como un periodo salvaje y oscuro, pocos olvidan el espíritu de Carlomagno, el rey de los francos, un sobresaliente militar que formó un imperio compuesto por Galia, Germania, Italia y la parte norte de España. Breve Historia de Carlomagno nos enfrenta a este personaje fundamental que entre los siglos VIII y IX dio un impulso fundamental a la cultura medieval arraigada en la cultura grecorromana, aunque tamizada por el cristianismo y que usó los monasterios y las múltiples escuelas que el emperador creó para difundirse por toda Europa y constituir su esencia.
 
Edición para Kindle


octubre 01, 2014

Kublai Khan


Kublai Kan (23 de septiembre de 1215 - 18 de febrero de 1294) (Mongol: Хубилай хаан, Chino: 忽必烈汗), fue el quinto y último gran kan (1260-1294) del Imperio mongol y primer emperador chino de la Dinastía Yuan (1271-1294).
Era el segundo hijo de Tolui y de Sorgaqtani y nieto de Gengis Kan. La guerra civil entre él y su hermano Ariq Boke por la sucesión de su hermano mayor Möngke (muerto en 1259) marcó el fin de un imperio unificado.
Kublai estudió la cultura china y se enamoró de ella. En 1251, su hermano mayor Möngke se convirtió en gran kandel Imperio mongol, y Kublai fue designado gobernador de territorios en el sur del imperio. Durante sus años como gobernador, Kublai manejó bien sus territorios, impulsando la producción agrícola de Henan e incrementando el bienestar social después de recibir Xi'an. Estos actos fueron bien recibidos por los señores de la guerra chinos y también fueron esenciales para la construcción de la Dinastía Yuan.
Durante su reinado, el kan Möngke planeó una gran ofensiva contra los Song, en el sur chino, último gran reino de China que resistía a los mongoles. Se decidió lanzar una doble ofensiva contra estos, una desde el Norte al mando del mismo kan, con Hangzhou como objetivo y otra desde el Este, al mando de Kublai. En 1253, Kublai recibió la orden de atacar Yunnan, y conquistó el reino de Dali.
En 1258, Möngke dio a Kublai el mando del ejército del Este y lo convocó para ayudarle a atacar en Sichuan y, otra vez, Yunnan. Antes de que Kublai pudiera arribar en 1259, supo la noticia de que Möngke había muerto. Kublai prosiguó los ataques a Wuhan, pero recibió noticias de que su hermano Ariq Boke había convocado un juriltai en el que este había sido elegido gran kan. La mayoría de los descendientes de Gengis Kan habían aceptado a Ariq Boke como gran kan, pero Kublai y su hermano Hulagu estaban en contra.
Kublai rápidamente alcanzó un acuerdo de paz con la dinastía Song y retornó a las estepas de Mongolia, con el propósito de oponerse a la proclamación de Ariq Boke. Cuando regresó a sus territorios, Kublai convocó su propia asamblea que lo proclamó gran kan. Sólo un pequeño número de personas de su familia lo apoyaron en su candidatura al título, sin embargo el pequeño número allí presente lo proclamó gran kan.
Esto desató un conflicto de tres años entre Kublai y su hermano Ariq Boke, que terminaría con la destrucción de Karakorum, la capital mongola, por el ejército de Kublai y la victoria de este. Durante esta guerra civil, Li Tan, el gobernador de Yizhou se rebeló contra los mongoles. La revuelta fue sofocada duramente por Kublai, que se disgustó mucho con la etnia Han. Tras convertirse en emperador, Kublai creó varias leyes anti-Han, como desposeer de sus títulos a los «señores de la guerra» han.

Kublai, en sus últimos años padeció de gota. También consumió demasiada carne, lo cual agravó la gota. Se cree que esto fue también el causante de la muerte de su esposa favorita y también de su heredero. Kublai cayó en la depresión, muriendo el 18 de febrero de 1294.

Kublai trascendió históricamente en gran medida gracias al conocimiento que se tuvo de él a partir de la obra Il Milione de Marco Polo, ya que fue durante su régimen cuando este viajero llegó hasta la misma corte del emperador mongol. En esta obra, Marco Polo afirma haber sido incluso consejero de Kublai.



Texto: Wikipedia.
Ilustraciones: Under the Eternal Blue Sky / Bitrix-Studio
ver imágenes individuales
Podcast: Grandes Imperios / Dinastías: Kublai Khan - La dinastia Mongol

septiembre 10, 2014

La dama de Shalott


La dama de Shalott
o La señora de Shalott (The Lady of Shalott en el original) es una de las obras más conocidas de John William Waterhouse. Fue pintada en 1888, exhibiéndose en 1894. Actualmente se haya en la Tate Britain de Londres.

Como pintor prerrafaelita, romántico y neoclásico, a Waterhouse le gustaba la temática de corte medievalista fantástico. El pintor realizó tres obras sobre el mismo tema, inspiradas en un poema de Tennyson, que forma parte de la antología clásica victoriana: "The Lady of Shalott" (1888), "Lady of Shalott. Looking for Lancelot" (1894), y "I am half sick of shadows, said the Lady of Shalott" (1915). Esta trilogía tiene relación con el tema artúrico. Concretamente, cuenta la historia de Elena, la dama de Shalott, que fue encerrada en una torre donde tejía noche y día. Un susurro le anunció que le aguardaba una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot: aunque desconocía en qué consistía la maldición, seguía tejiendo sin parar. Nadie la conocía, ya que vivía encerrada; algunos campesinos creían oírla cantar por las mañanas, al amanecer, y se referían a ella como a un hada. Su contacto con el mundo era a través de un espejo, que reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot. En las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo, como las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda. Un día, a través del espejo, Elena vio a Lancelot y se enamoró de él. Dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella: bajó de la torre y cogió una barca.

En la escena que pinta Waterhouse se ve a Elena en una barca, fluyendo en dirección a Camelot. Se nos muestra una muchacha indefensa, con una simple túnica blanca en lugar de la poderosa bruja con el elegante vestido que solía tener. Su aspecto es el de una mujer agotada y caída a su destino, a su muerte. Su mirada está ausente, y sus brazos abandonados en señal de rendición.

Si se observan los detalles, se ven las telas en la barca que ella misma había tejido. Éstas narran las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda, así como el amor que siente por Lancelot. También cobran importancia las velas, que se van apagando a medida que la dama avanza hacia su destino.
El paisaje inglés de fondo se reduce a trazos de color apagado y los juncos que aparecen en primer plano se muestran mediante simples pinceladas. La riqueza de color y los magníficos detalles sólo se utilizan para enfatizar la figura central. Waterhouse se concentra en la atmósfera y la decoración que tan bien ejemplifica "Lady of Shalott"; hay menos insistencia en el diseño, y más en la atmósfera.

Wikipedia

I

On either side the river lie

Long fields of barley and of rye,
That clothe the wold and meet the sky;
And through the field the road run by 
To many-tower'd Camelot;
And up and down the people go,
Gazing where the lilies blow
Round an island there below, 
The island of Shalott.
Willows whiten, aspens quiver,
Little breezes dusk and shiver
Through the wave that runs for ever
By the island in the river 
 Flowing down to Camelot.
Four grey walls, and four grey towers,
Overlook a space of flowers,
And the silent isle imbibers 
Lady of Shalott.
By the margin, willow veil'd,
Slide the heavy barges trail'd
By slow horses; and unhail'd
The shallop flitteth silken-sail'd 
Skimming down to Camelot:
But who hath seen her wave her hand?
Or at the casement seen her stand?
Or is she known in all the land, 
The Lady of Shalott?
Only reapers, reaping early,
In among the bearded barley
Hear a song that echoes cheerly
From the river winding clearly; 
Down to tower'd Camelot;
And by the moon the reaper weary,
Piling sheaves in uplands airy,
Listening, whispers, ''Tis the fairy 
The Lady of Shalott."

II

There she weaves by night and day
A magic web with colours gay.
She has heard a whisper say,
A curse is on her if she stay 
To look down to Camelot.
She knows not what the curse may be,
And so she weaveth steadily,
And little other care hath she, 
The Lady of Shalott.
And moving through a mirror clear
That hangs before her all the year,
Shadows of the world appear.
There she sees the highway near 
 Winding down to Camelot;
There the river eddy whirls,
And there the surly village churls,
And the red cloaks of market girls 
Pass onward from Shalott.
Sometimes a troop of damsels glad,
An abbot on an ambling pad, a curly shepherd lad,
Or long-hair'd page in crimson clad 
Goes by to tower'd Camelot;
And sometimes through the mirror blue
The knights come riding two and two.
She hath no loyal Knight and true, 
The Lady of Shalott.
But in her web she still delights
To weave the mirror's magic sights,
For often through the silent nights
A funeral, with plumes and lights 
 And music, went to Camelot;
Or when the Moon was overhead,
Came two young lovers lately wed.
'I am half sick of shadows,' said 
The Lady of Shalott.

III

A bow-shot from her bower-eaves,
He rode between the barley sheaves,
The sun came dazzling thro' the leaves,
And flamed upon the brazen greaves 
Of bold Sir Lancelot.
A red-cross knight for ever kneel'd
To a lady in his shield,
That sparkled on the yellow field, 
Beside remote Shalott.
The gemmy bridle glitter'd free,
Like to some branch of stars we see
Hung in the golden Galaxy.
The bridle bells rang merrily 
As he rode down to Camelot:
And from his blazon'd baldric slung
A mighty silver bugle hung,
And as he rode his armor rung 
Beside remote Shalott.
All in the blue unclouded weather
Thick-jewell'd shone the saddle-leather,
The helmet and the helmet-feather
Burn'd like one burning flame together, 
As he rode down to Camelot.
As often thro' the purple night,
Below the starry clusters bright,
Some bearded meteor, burning bright, 
Moves over still Shalott.
His broad clear brow in sunlight glow'd;
On burnish'd hooves his war-horse trod;
From underneath his helmet flow'd
His coal-black curls as on he rode, 
As he rode down to Camelot.
From the bank and from the river
He flashed into the crystal mirror,
'Tirra lirra,' by the river 
Sang Sir Lancelot.
She left the web, she left the loom,
She made three paces through the room,
She saw the water-lily bloom,
saw the helmet and the plume, 
She look'd down to Camelot.
Out flew the web and floated wide;
The mirror crack'd from side to side;
'The curse is come upon me,' cried 
The Lady of Shalott.

IV

In the stormy east-wind straining,
The pale yellow woods were waning,
The broad stream in his banks complaining. 
Heavily the low sky raining
Over tower'd Camelot;
Down she came and found a boat
Beneath a willow left afloat,
And around about the prow she wrote 
The Lady of Shalott.
And down the river's dim expanse
Like some bold seer in a trance,
Seeing all his own mischance
With a glassy countenance 
Did she look to at the closing of the day
She loosed the chain, and down she lay;
The broad stream bore her far away, 
The Lady of Shalott. 
Lying, robed in snowy white
That loosely flew to left and right—
The leaves upon her falling light—
Thro' the noises of the night, 
She floated down to Camelot:
And as the boat-head wound along
The willowy hills and fields among,
They heard her singing her last song, 
The Lady of Shalott.
Heard a carol, mournful, holy,
Chanted loudly, chanted lowly,
Till her blood was frozen slowly,
And her eyes were darkened wholly, 
Turn'd to tower'd Camelot.
For ere she reach'd upon the tide
The first house by the water-side,
Singing in her song she died, 
The Lady of Shalott.
Under tower and balcony,
By garden-wall and gallery,
A gleaming shape she floated by,
Dead-pale between the houses high, 
Silent into Camelot.
Out upon the wharfs they came,
Knight and Burgher, Lord and Dame,
And around the prow they read her name, 
The Lady of Shalott.
Who is this? And what is here?
And in the lighted palace near
Die the sound of royal cheer;
And they crossed themselves for fear, 
All the Knights at Camelot; 
But Lancelot mused a little space
He said, 'She has a lovely face;
God in his mercy lend her grace, 
The Lady of Shalott.'

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I


A ambos lados del río se despliegan

sembrados de cebada y de centeno
que visten la meseta y el cielo tocan;
y corre junto al campo la calzada
que va hasta Camelot la de las torres;
y va la gente en idas y venidas,
donde los lirios crecen contemplando,
en torno de la isla de allí abajo, 
la isla de Shalott.
El sauce palidece, tiembla el álamo,
cae en sombras la brisa, y se estremec
esa ola que corre sin cesar
a orillas de la isla por el río
que fluye descendiendo a Camelot.
Cuatro muros y cuatro torres grises
dominan un lugar lleno de flores,
y en la isla silenciosa vive oculta 
la Dama de Shalott.
Junto al margen velado por los sauces
deslízanse tiradas las gabarras
por morosos caballos. Sin saludos,
pasa como volando la falúa,
con su vela de seda a Camelot:
mas, ¿quién la ha visto hacer un ademán
o la ha visto asomada a la ventana?
¿O es que es conocida en todo el reino, 
la Dama de Shalott?
Sólo al amanecer, los segadores
que siegan las espigas de cebada
escuchan la canción que trae el eco
del río que serpea, transparente,
y que va a Camelot la de las torres.
Y con la luna, el segador cansado,
que apila las gavillas en la tierra,
susurra al escucharla: «Ésa es el hada, 
la Dama de Shalott».

II

Allí está ella, que teje noche y día
una mágica tela de colores.
Ha escuchado un susurro que le anuncia
que alguna horrible maldición le aguarda
si mira en dirección a Camelot.
No sabe qué será el encantamiento,
y así sigue tejiendo sin parar,
y ya sólo de eso se preocupa   
la Dama de Shalott.
Y moviéndose en un límpido espejo
que está delante de ella todo el año,
se aparecen del mundo las tinieblas.
Allí ve la cercana carretera
que abajo serpea hasta Camelot:
allí gira del río el remolino,
y allí los más cerriles aldeanos
y las capas encarnadas de las mozas 
pasan junto a Shalott.
A veces, un tropel de damiselas,
un abad tendido en almohadones,
un zagal con el pelo ensortijado,
o un paje con vestido carmesí
van hacia Camelot la de las torres.
Y alguna vez, en el azul espejo,
cabalgan dos a dos los caballeros:
no tiene caballero que la sirva 
la Dama de Shalott.
Pero aún ella goza cuando teje 
las mágicas visiones del espejo:
a menudo en las noches silenciosas
un funeral con velas y penachos
con su música iba a Camelot;
o cuando estaba la luna en el cielo
venían dos amantes ya casados.
«Harta estoy de tinieblas», se decía 
la Dama de Shalott.

III

A un tiro de flecha de su alero
cabalgaba él en medio de las mieses:
venía el sol brillando entre las hojas,
llameando en las broncíneas grebas
del audaz y valiente Lanzarote.
Un cruzado por siempre de rodillas
ante una dama fulgía en su escudo
por los remotos campos amarillos cercanos a Shalott.
Lucía libre la enjoyada brida
como un ramal de estrellas que se ve
prendido de la áurea galaxia.
Sonaban los alegres cascabeles
mientras él cabalgaba a 
de su heráldica trena colgaba
un potente clarín todo de plata;
tintineaba, al trote, su armadura muy cerca de Shalott.
Bajo el azul del cielo despejado
su silla tan lujosa refulgía
el yelmo y la alta pluma sobre el yelmo
como una sola llama ardían juntos
mientras él cabalgaba a Camelot.
Tal sucede en la noche purpúrea
bajo constelaciones luminosas,
un barbado meteoro se aproxima a la quieta Shalott.
Su clara frente al sol resplandecía,
montado en su corcel de hermosos cascos;
pendían de debajo de su yelmo
sus bucles que eran negros cual tizones
mientras él cabalgaba a Camelot.
Al pasar por la orilla y junto al río
brillaba en el espejo de cristal.
«Tiroliro», por la margen del río cantaba Lanzarote.
Ella dejó el paño, dejó el telar,
a través de la estancia dio tres pasos,
vio que su lirio de agua florecía,
contempló el yelmo y contempló la pluma,
dirigió su mirada a Camelot.
Salió volando el hilo por los aires,
de lado a lado se quebró el espejo.
«Es ésta ya la maldición», gritó 
la Dama de Shalott.

IV
Al soplo huracanado del levante,
los bosques sin color languidecían;
las aguas lamentábanse en la orilla;
con un cielo plomizo y bajo, estaba
lloviendo en Camelot la de las torres.
Ella descendió y encontró una barca
bajo un sauce flotando entre las aguas,
y en torno de la proa dejó escrito 
La Dama de Shalott.
Y a través de la niebla, río abajo,
cual temerario vidente en un trance
que ve todos sus propios infortunios,
vidriada la expresión de su semblante,
dirigió su mirada a Camelot.
Y luego, a la caída de la tarde,
retiró la cadena y se tendió;
muy lejos la arrastró el ancho caudal, 
la Dama de Shalott.
Echada, toda de un níveo blanco
que flotaba a los lados libremente
—leves hojas cayendo sobre ella—,
a través de los ruidos de la noche
fue deslizándose hasta Camelot.
Y en tanto que la barca serpeaba
entre cerros de sauces y sembrados,
cantar la oyeron su canción postrera, la Dama de Shalott.
Oyeron un himno doliente y sacro
cantado en alto, cantado quedamente,
hasta que se heló su sangre despacio
y sus ojos se nublaron del todo
vueltos a Camelot la de las torres.
Cuando llegaba ya con la corriente
a la primera casa junto al agua, 
cantó su canción, ella murió, 
la Dama de Shalott. 
Por debajo de torres y balcones, 
junto a muros de calles y jardines, 
su forma resplandeciente flotaba,
su mortal palidez entre las casas,
ya silenciosamente en Camelot.
Viniendo de los muelles se acercaron
caballero y burgués, señor y dama,
y su nombre leyeron en la proa,
La Dama de Shalott.
¿Quién es ésta? ¿Y qué es lo que hace aquí?
Y en el cercano palacio encendido
se extinguió la alegría cortesana,
y llenos de temor se santiguaron
en Camelot los caballeros todos.
Pero quedó pensativo Lanzarote;
luego dijo: «Tiene un hermoso rostro;
que Dios se apiade de ella, en su clemencia, 
la Dama de Shalott».

En negrita, el fragmento del poema de Tennyson relacionado con la pintura de Waterhouse.

agosto 29, 2014

Documental: La salvaje Edad Media


El historiador y experto en armas Mike Loades nos lleva por una tormenta de acción y sucesos en el mundo medieval. Por el camino Mike separa lo que es mito de lo que es realidad para mostrarnos cómo era vivir, trabajar y luchar en aquel extraordinario periodo.

 

agosto 12, 2014

El nahual

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El Nahual
Teorías ocultistas sobre el origen de la raza humana sugieren que el hombre debe haber evolucionado pasando por diferentes formas minerales, vegetales y animales antes de alcanzar su estado actual. Esta es una forma primitiva para explicar el origen de las criaturas mitad hombre, mitad animal.
México es conocido, entre otras cosas, por sus chamanes, hechiceros y curanderos (médicos de la tribu), a veces llamados Nahuales o Naguales. Todos los pueblos y ciudades en México tienen al menos un Nahual.
La palabra azteca para Nahual es Nahualli, que significa vestidura o piel, y se refiere a la habilidad del Nahual de transformarse en una criatura mitad hombre, mitad animal (lobo, jaguar, lince, toro, águila, coyote…). Ese vocablo también se refiere a la nigromancia, ocultismo y malicia.
Para los pueblos prehispánicos, el nahualli era uno de los hechiceros llamados tlatlacatecolo, literalmente “hombres búhos”, lo cual indica que sólo aparecía de noche.
Antes del apogeo de las grandes civilizaciones prehispánicas como la Azteca o la Maya, los indígenas Yakis, Tarahumaras y Seris que vivían al norte de México y el sur de los Estados Unidos (cerca del 900 d.C.) tenían nahuales. Estas civilizaciones se hallaban asentadas en parte de lo que hoy son los estados americanos de California, Nuevo México y Texas, y los estados mexicanos de Chihuahua, Baja California, Sonora y Sinaloa. Ellos creían que si un hombre puede llegar a conocer su espíritu primitivo o nahual, entonces lo podía usar para curar a la gente y practicar la magia. Muchos dibujos primitivos en viejas cuevas muestran a personas como hombres-lobo.
En el Imperio Azteca los nahuales eran protegidos por Tezcatlipoca, el dios azteca de la guerra y el sacrificio. La leyenda contaba que un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una de estas criaturas. Muchos cazadores aztecas y colonizadores decían que durante la noche habían matado a un animal y al amanecer el cadáver se había transformado en el de un hombre.
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La Metamorfosis

El nahual deja su forma humana por un tiempo determinado, para adquirir la de un animal elegido. Existen varias versiones de cómo se logra esta metamorfosis:
- Una asegura que el brujo simplemente desaparece y se encarna en el animal, a voluntad. El chamán afirma ser capaz de incorporar su conciencia al cuerpo de un animal ya existente. Sea de una forma u otra, hay una afinidad psíquica, una especie de parentela del alma entre el chamán y el animal en el que se transforma.
- Otra dice que se “fragmenta”, para lo cual se desprende, de modo deliberado, de parte de su cuerpo (los ojos, las piernas, un brazo o, incluso, los intestinos), de este modo si se quiere acabar con un Nahual el mejor método es seguirle y observar donde realiza su transformación, robarle la parte del cuerpo de la que se desprendió ya que de este modo le será imposible volver a su forma original y al amanecer morirá.
- Otra más afirma que el cuerpo dormido del brujo permanece en su casa, mientras su espíritu vaga en la figura de animal. En este caso, para evitar que alguien toque su cuerpo dormido, el nagual debe dar siete volteretas.
La figura del jaguar era continuamente asociada a la del Chaman que adquiría su poder y aspecto.
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¿Ser Maligno?
EL Nahual sólo puede transformarse durante la noche y ataca a nuestros hijos con hechizos infernales, dicen las personas desde la época de la Colonia (1500-1800 d.C.) hasta el día de hoy. La Santa Inquisición (el tribunal católico que castigaba judíos, brujas, y quien no fuera católico) persiguió a los nahuales durante mucho tiempo. Pero la gente creía en su poder y a veces los protegían, especialmente en las comunidades indígenas.
En la región de los Tuxtlas, la creencia en los nahuales está muy arraigada. Se asegura que hay personas que pueden transformarse en aves y que tienen el poder de volar. Salen en días de luna llena y se metamorfosean en tecolotes, tapacaminos y guajolotes (nombre que se le aplica a diversas aves locales). Si alguien observa que un ave se posa en su casa varios días consecutivos, puede inferir que no se trata de un ave común y corriente, sino de un nahual que busca un mal para uno de los habitantes de esa casa.
Un nahual puede tener varios espíritus que lo protejan, a la manera de los indios norteamericanos. Básicamente todos los ritos de las civilizaciones americanas se parecen.
La leyenda de los Nahuales tiene partes oscuras, perdidas en el pasado, en la mágica cosmología mexicana y difiere muchisimo dependiendo de las fuentes pues se basan en leyendas locales que se adecuan a la región donde se cuente.
En lo que respecta a su relación con la sobrenaturaleza, hay que destacar que los animales eran seres muy cercanos a los dioses. Numerosas eran las deidades que se vinculaban de alguna u otra forma con los animales, ya fuera porque el dios era un animal (como Xólotl, el dios perro), por su nombre (como Quetzalcóatl- serpiente emplumada- o Huitzilopochtli -colibrí de la izquierda-), por sus atavíos zoomorfos o porque se creía que el numen tenía la capacidad de manifestarse como un animal. Además de ser muy próximos a las deidades del panteón mesoamericano, muchos animales tiene un papel preponderante en los mitos, tanto en los de creación del mundo, como los que explican la llegada de algún elemento a la vida humana, como el fuego.

Vídeo: Los antiguos naguales.
San Felipe Tindaco, Oaxaca.
Archivo de la Palabra, Voz y Eco de los Pueblos Originarios de La Mixteca.

agosto 09, 2014

Los consejos de Atila

“La Fiesta de Atila”, cuadro del pintor húngaro Mór Than
Atila (395 llanuras danubianas - Valle de Tisza, 453) fue el último y más poderoso caudillo de los hunos, tribu procedente probablemente de Asia, aunque sus orígenes exactos son desconocidos. Atila gobernó el mayor imperio europeo de su tiempo, desde el 434 hasta su muerte en 453. Conocido en Occidente como (El azote de Dios). Sus posesiones se extendían desde la Europa Central hasta el Mar Negro, y desde el río Danubio hasta el mar Báltico.

Durante su reinado fue uno de los más acérrimos enemigos del Imperio Romano, que en esta etapa final del mismo estaba dividido en dos: El Imperio Oriental con capital en Constantinopla, hoy Estambul, y el Imperio Occidental, con capital en Roma y más tarde en Rávena. Invadió dos veces los Balcanes, estuvo a punto de tomar la ciudad de Roma y llegó a sitiar Constantinopla. Marchó a través de Francia hasta llegar incluso a Orleans, hasta que el general romano Aecio le obligó a retroceder en la batalla de los Campos Cataláunicos en el 451 (Châlons-en-Champagne). Logró hacer huir al emperador de Occidente Valentiniano III de su capital, Rávena, en el 452.
Los consejos de Atila, rescatados para los nuevos líderes.

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agosto 07, 2014

Chaoskampf: Dioses y héroes contra el reptil

Dragonslayer by Mineworker


Dioses y héroes contra el reptil

Un gran misterio rodea el comienzo del Universo y de la existencia humana. En la oscuridad de la conciencia yace dormido un monstruoso y terrible Dragón que desea despertar y liberarse de su largo sueño encadenado en las profundidades de la tierra.

Historias de serpientes o dragones gigantescos que habitan un abismo acuático y primigenio y que son derrotadas por héroes divinos o semidivinos, se remontan a la prehistoria y se encuentran en los mitos de los pueblos indoeuropeos. Este mito, así como gran parte de sus variaciones, aunque de origen ario, evidentemente llegó a transferirse por sincretismo a otras culturas como la egipcia, la babilónica o la judeocristiana, por lo que resulta el motivo folclórico más prolífico y antiguo del mundo, denominado a veces como Chaoskampf, la "Batalla del Caos".



En diversas mitologías, se describe la lucha de un elemento heroico, viril, solar, celeste y espiritual contra un elemento subterráneo, telúrico, ctónico, lunar y material, generalmente en forma de reptil. Así, encontramos las siguientes parejas de combatientes:

Apolo – Pitón (Grecia)
Beowulf – el Dragón (Nórdicos)
Cronos – Ophion (Grecia)
Dobrynya Nikitich – Gorynych (Eslavos)
Fereydun/Thraetaona/Garshasp – Azhi Dahaka (Persia)
Hadad – Lotan (Mitología ugarítica)
Heracles – las dos serpientes de Hera, la Hidra de Lerna y Ladón (Grecia)
Indra – Vritra (India)
Krishna – Kaliya (India)
Marduk – Tiamat (Sumeria y Babilonia)
Miguel – Satán/Dragón (Judaísmo y cristianismo)
Perseo – Medusa y el monstruo marino Ceto (Grecia)
Perún – Veles (Eslavos)
Ra – Apep/Apophis (Egipto)
San Jorge – el Dragón (Cristianismo)
Sigfried/Sigurd – Fafnir (Germanos y nórdicos)
Teshub/Tarhunt – Illuyanka (Hititas)
Thor – Jörmungandr (Germanos y nórdicos)
YHVH – Leviatán (Judaísmo)
Zeus – Tifón (Grecia)




julio 31, 2014

Serie Templarios


A finales del siglo XI, la fría Europa se convulsiona. El fanatismo religioso y las profecías que hablan del fin de los tiempos provocan un estallido de violencia sin precedentes. Miles de creyentes buscan la salvación alistándose a la Cruzada contra el enemigo musulmán. Recuperar los Santos Lugares de Jerusalén se convierte en una obsesión.


Lista de reproducción de la serie Templarios, producida por el Canal Historia Iberia, 2014.



Montaje de las escenas de acción con los especialistas de combate del grupo de recreación El Clan del Cuervo.



julio 29, 2014

El lenguaje gótico

Caracteres ulfilanos en la primera página
del Codex Argenteus
El gótico (gutiska thungo) es una lengua muerta germana que fue hablada por los antiguos godos, específicamente por los visigodos.

No existen lenguas descendientes del gótico (aunque el inglés tiene cierto parecido por la inmigración de pueblos germanos desde Sajonia hacia Inglaterra). Es la lengua germánica atestiguada más antigua. La primera muestra que se guarda de ella es una traducción de la Biblia que data del siglo IV, y es la única lengua germana oriental con un corpus significativo. De todas las otras, burgundio y vándalo inclusive, se tiene indicios de su existencia únicamente por nombres propios que han subsistido en relatos históricos.

El gótico fue decayendo a mediados del siglo VI, debido en parte a la derrota militar que sufrieron los godos a manos de los francos, la eliminación de los godos en la península de Italia, la conversión masiva al catolicismo romano de habla latina y el aislamiento geográfico. La lengua sobrevivió en España no más allá del siglo VIII y el autor franco Walafrid Strabo escribió que todavía se hablaba en la zona baja del Danubio y en regiones montañosas aisladas en Crimea a principios del siglo IX. En manuscritos posteriores al siglo IX han aparecido expresiones parecidas al gótico que pueden no pertenecer ya a esta lengua por las diferencias tremendas en cuestión a morfología y fonética.



El alfabeto gótico proviene del alfabeto ulfilano creado por el obispo Ulfilas. Además contiene tres caracteres de uncial latino y cinco runas germánicas. Cada letra posee un valor numérico y dos de ellas no poseen ninguna otra función. La transliteración en las obras científicas y didácticas se realiza aumentando en dos símbolos el alfabeto latino por medio de la ligadura, ƕ (h+v) y la letra thorn, þ, tomada del inglés antiguo. La notación de Wulfila era ambigua: Un mismo diagrama ai podía anotarse, por ejemplo, como [ai], [ɛ] o [ɛ̄]. La transcripción recurre a diacríticos para aligerar las dificultades de lectura.
fuente: wikipedia

julio 28, 2014

Medea


En la mitología griega Medea era la hija de Eetes, rey de la Cólquida y de la ninfa Idía. Era sacerdotisa de Hécate, que algunos consideran su madre y de la que se supone que aprendió los principios de la hechicería junto con su tía, la maga Circe. Así, Medea es el arquetipo de bruja o hechicera, con ciertos rasgos de chamanismo.

La huida de la Cólquida

Cuando Jasón y los argonautas llegaron a la Cólquida y reclamaron el vellocino de oro, el rey Eetes les prometió que se lo entregaría sólo si eran capaces de realizar ciertas tareas. En primer lugar Jasón tenía que uncir dos bueyes que exhalaban llamaradas de fuego por la boca y arar un campo con ellos. Una vez arado debería sembrar en los surcos arados los dientes de dragón que Eetes le dio. Jasón aceptó las condiciones, a pesar de que salir airoso de la prueba se le antojaba imposible.

Sin embargo Medea, traspasado su corazón por los dardos certeros de amor de Eros y aconsejada por su hermana, cuyos hijos había salvado Jasón de perecer en la isla de los pájaros, visitó esa misma noche la tienda de Jasón y le proporcionó pociones, ungüentos mágicos e instrucciones precisas para lograrlo. Invulnerable al fuego y poseedor de una fuerza sobrenatural pudo el héroe someter a los bueyes y uncirlos al arado, roturando a continuación la porción de tierra acordada. Después, tras arrojar los dientes en los surcos, se retiró a observar cómo de cada diente surgía un soldado esqueleto: los hombres sembrados, fuertemente armados. Tras esperar pacientemente a que se desarrollasen completamente un gran número de ellos, y siguiendo los consejos de Medea, arrojó una enorme piedra entre los soldados y éstos, que no sabían quién la había arrojado, lucharon encarnizadamente entre sí por hacerse con ella hasta la muerte. Finalmente, aún bajo los efectos de las pociones mágicas de Medea, Jasón acabó con los que quedaron en pie.

Tras salir airoso de esta prueba, Eetes se enojó sobremanera y se negó a cumplir su parte del trato. Guiados entonces por Medea los argonautas llegaron al bosque donde se escondía el Vellocino de Oro, donde Medea exhortó a los presentes a evitar ser hipnotizados no mirando a los ojos a su guardian, una serpiente enorme que jamás dormía. Ayudada de unas hierbas especiales y sus propios poderes hipnóticos Medea logró dormirla permitiendo así que Jasón cogiera el preciado trofeo y pudieran todos regresar con él a su patria.

La expedición de los argonautas partió entonces con la compañía de Medea ya que, sabedora de que su traición nunca sería perdonada y enamorada perdidamente de Jasón, había rogado poder huir con la expedición a cambio de sus servicios. Jasón no solo había accedido sino que prometió hacerla su esposa, jurándole que le sería siempre fiel. Eetes mandó entonces a su hijo mayor Apsirto al frente de una gran flota a perseguirlos. Cuando logró al fin darles alcance, Jasón acordó con Apsirto entregar a Medea a cambio de poder continuar su viaje con el Vellocino. Pero Medea urdió nuevamente una estratagema para que su hermanastro se presentase solo a la negociación, lo que aprovechó Jasón para asesinarle a traición y arrojar su cuerpo, troceado en múltiples pedazos, al mar. El desconsolado Eetes tuvo que entretenerse recogiendo uno por uno los restos de su hijo, lo que dio ventaja a los argonautas para que pudieran escapar.

Existen varias versiones acerca de la ruta que siguieron los argonautas a partir de entonces, ya que la versión que nos ha llegado se pone en duda al requerir un trayecto por tierra por media Europa (bien vadeando ríos navegables, bien arrastrando por tierra firme su nave Argos).

Cuando llegaron a Tesalia, Medea profetizó que el timonel del Argo, Eufemo, reinaría sobre Libia. Esta profecía se materializó en Bato, descendiente de Eufemo.

Talos
by ~Velvetta

Cuando los argonautas llegaron a Creta después de esperar a que Circe purificara a Medea por el asesinato de Apsirto y de atravesar el estrecho de Escila y Caribdis y sobrepasar los dominios de las sirenas, les fue imposible tomar tierra, pues la isla estaba custodiada por Talos, el gigante de bronce. Talos tenía una única vena que le llegaba desde el cuello al tobillo y que estaba rematada en un clavo que evitaba que se le saliese la sangre. Medea hizo beber al gigante una poción prometiéndole que le haría inmortal, pero que en realidad era un potente somnífero. Después le sacó el clavo y dejó que se desangrara, pudiendo así arribar a Creta.

Finalmente, estando ya cerca de su destino Yolco, unos vientos arrastraron al Argo hasta Libia, donde tras sufrir nuevas penalidades encontraron la fuente queHeracles hizo brotar de una patada cuando pasó por allí camino de completar una de sus tareas. Sólo gracias a Tritón, que arrastró la nave a mar abierto, pudieron al fin seguir su camino.

La muerte de Pelias

Mientras Jasón buscaba el vellocino de oro, Hera seguía maquinando su forma de vengarse del rey Pelias, al que odiaba profundamente. Utilizó artimañas para hacerle enamorarse de Medea, pues la diosa pensaba que esa terrible mujer lo acabaría matando tarde o temprano. Cuando Jasón y Medea llegaron a Yolcos Pelías se negó a entregarle el trono, a pesar de que habían traído el vellocino. Medea conspiró entonces para que fueran las propias hijas de Pelías las que acabasen con él: caracterizada como una anciana sacerdotisa hiperborea de la diosa Artemisa les demostró que se podía rejuvenecer a un anciano troceando a Esón (el padre de Jasón) e hirviendo los pedazos en un caldero. Al instante un Esón rejuvenecido saltó de él. Pero cuando las hijas de Pelías, exceptuando la menor de ellas, con la mejor intención, hicieron lo mismo, éste no sobrevivió.

Abandono de Jasón

A pesar de haberse librado ya de Pelías, los habitantes de Yolco aborrecieron el magnicidio y Jasón y Medea se vieron obligados a dejar Yolco partiendo hacia Corinto, llamados por los habitantes de esta ciudad sobre la que Medea pretendía tener derechos al trono.

Allí Jasón acordó con el rey Creonte abandonar a Medea, a la que el Rey pretendía expulsar de Corinto, para unirse a su hija la princesa Glauca. Medea entonces, arrastrada por los celos, envió a Glauca como regalo de bodas un manto de irresistible belleza. Cuando Glauca lo recibió de manos de la sirvienta de Medea se lo puso de inmediato, liberando la magia contenida en él que la convirtió en una tea llameante. Las llamas la consumieron totalmente a ella y a Creonte, que se abalanzó sobre ella con intención de salvarla. A continuación, según la versión que nos ha llegado y para hacer el máximo daño a Jasón, mató a los dos hijos que habían tenido en común. Otra versión afirma que Jasón había dejado a Medea por Creúsa, que parece ser la propia Glauca, a la que Medea regaló un vestido que al ponérselo se le pegaría al cuerpo y la mataría.

Los habitantes de Corinto, bien en venganza por la muerte de Creonte o bien decepcionados por el comportamiento de Medea, la apedrearon en el templo de Hera y la obligaron a abandonar la ciudad en el carro de serpientes aladas que le había regalado su abuelo Helios.

 Eugène Delacroix

Una versión de la historia narra que fueron ellos los que mataron a los hijos de Medea, como castigo por el hechizo que ésta había realizado a Glauca. Pero en castigo una epidemia fue acabando con todos los niños de la ciudad. Corinto no se libró de esta maldición hasta que por consejo del oráculo de Delfos hicieron sacrificios solemnes a los hijos de Medea, y obligaron a los suyos a guardar luto. Esto justificaría por qué los dirigentes de Corinto en el siglo V a. C. pagaron al dramaturgo Eurípides para que narrara la tragedia de Medea en Corinto atribuyéndole a la protagonista toda la lista de asesinatos y lavando así la imagen de la ciudad. Esta manipulación acabaría, pues, con otras versiones que consideraban a Medea como una mujer virtuosa que no había cometido más pecado que profesar un profundo amor a su marido, que la abandonó injustamente.


Medea y Heracles


Cuando Medea huyó de Corinto se propuso buscar a Heracles, pues éste le había prometido auxilio en el caso de que Jasón dejara de cumplir con su palabra. Lo encontró en Tebas, pero la furia de Hera lo había enloquecido. Medea le curó con sus remedios. Sin embargo Euristeo apremiaba a Heracles para que cumpliera sus trabajos y Medea se resignó a que no sería ayudada por él. 

Medea en Atenas 

Tras errar por distintos lugares en busca de protección, Medea llegó a la ciudad de Atenas, cuyo rey, Egeo, no sólo le ofreció hospitalidad sino que se casó con ella con la esperanza de que sus hechicerías le permitieran concebir un hijo pese a lo avanzado de su edad. La hechicera cumplió sus expectativas teniendo de él un hijo al que llamaron Medo. 

Cuando Teseo, el hijo secreto de Egeo, llegó a Atenas dispuesto a que su padre le reconociera como heredero, Medea lo tomó como una amenaza al futuro de su hijo, e intentó envenenarlo. Pero Teseo la descubrió, y acusada de cometer horribles crímenes y de brujería, Medea tuvo que huir de nuevo, esta vez con su hijo. 

Medea en el destierro 

Tras huir precipitadamente de Atenas Medea se refugió en Italia donde enseñó a los nativos cómo encantar serpientes. Estos la veneraron como diosa, con el nombre de Angitia. 

Al pasar por Tesalia (región llamada así por su hijo Tésalo), Medea compitió con Tetis en un certamen de belleza que presidía Idomeneo, rey de Creta. De allí pasó a Fenicia, estableciéndose allí durante un tiempo. Por último pasó a Asia superior, donde se casó con uno de los reyes más poderosos del lugar, al que sucedió en el trono. Algunos autores afirman que fue éste, y no Egeo, el padre de Medo. 

Habiéndose enterado de que su padre Eetes había sido destronado por su propio hermano Perses, Medea y su hijo acudieron en su ayuda. Medo mató a Perses y el país recibiría en su honor el nombre de Media. 

Medea no murió, sino que se hizo inmortal y moró en los Campos Elíseos, donde dicen que se casó con Aquiles. 


Wikipedia

Medea de Eurípides

by `eilidh
Estrenada en el primer año de la Olimpiada 87, es decir 431 a.c.
Jasón, esposo de Medea, se promete en matrimonio a Glauce, hija del rey Creonte de Corinto, ante el espanto de Medea, que ve su lecho deshonrado.
Creonte, que había planeado el matrimonio, ante el temor de que Medea, sabia y hábil, se vengue, ordena su destierro inmediato.
Pero Medea, fingiéndose sumisa, pide un solo día de plazo para salir al destierro. Ese plazo lo aprovecha para realizar unos presentes a Glauce: una corona de oro y un peplo que causan la muerte por el simple contacto. Glauce muere de forma horrible:
No se distinguía la expresión de sus ojos ni su bello rostro, la sangre caía desde lo alto de su cabeza confundida con el fuego, y las carnes se desprendían de sus huesos, como lágrimas de pino, bajo los invisibles dientes del veneno.
Tras perpetrar ese horrible asesinato, Medea se siente obligada a matar a sus propios hijos, para evitar que otras manos más crueles les quiten la vida para vengar la muerte de Glauce.
Termina la obra con Medea subida en el carro de Helios, con quien ya tenía pactada su huida a Atenas, para evitar las iras de la familia de Creonte y de su propio marido Jasón.
Desde el carro de Helios, Medea increpa a Jasón:
¡Oh niños, cómo habéis perecido por la locura de vuestro padre!.
Jasón replica:
pero no los destruyó mi mano derecha.
Medea responde:
No, sino tu ultraje y tu reciente boda.

Versión cinematográfica de Lars von Trien

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